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DIFERENCIA ENTRE UN TRATAMIENTO MÉDICO Y EL TRATAMIENTO PSICOANALÍTICO.


Es importante aclarar la diferencia entre el diagnóstico y el padecimiento. El primero resulta de la evaluación médica, la cual es una clínica de la mirada, es decir sólo aquello que el médico ve en el paciente, signos y síntomas, es lo que buscará eliminar por medio de fármacos que los contrarresten, pero lo que verdaderamente subyace al síntoma permanece intacto.

En otras palabras, si estamos angustiados con un medicamento nos pueden ayudar a dejar de sentir angustia pero el efecto que esto puede tener es sólo a corto plazo y sin tramitar nada del origen que provocó el malestar.
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El riesgo con ello, es que vuelva a surgir el síntoma al cabo de un determinado tiempo, posiblemente agudizado al estar acompañado de más elementos o síntomas a tratar. Además del cuidado que hay que tener sobre los efectos secundarios que un fármaco implica y que no es viable pasar la vida medicados si tenemos otros recursos para hacerle frente.
Por otro lado, el padecimiento nos remite al sufrir del enfermo, a cómo cada uno experimenta, vive, resiste aquello que le duele y es importante señalar que en cuestión de los afectos, el dolor lo podemos llevar a cuestas toda la vida si no lo atendemos. Por consiguiente, necesitamos ser escuchados para aprender a leer lo que nos pasa a tiempo.
Así, el Psicoanálisis es una clínica de la escucha puesto que más allá de una etiqueta diagnóstica y la eliminación de un síntoma, busca darle un lugar a todo aquello que experimentamos como displacentero y nos hace padecer.
El Psicoanálisis, vía el discurso del analizante, es decir lo dicho por él sesión a sesión, pretende una lectura de lo singular, lo particular a cada individuo. Se interesa en la transferencia de los afectos que éste realiza con sus objetos, en su estructura, en como ha construido un mito sobre su historia de vida, así como en el marco cultural que nutre el relato. El elemento a subrayar es el lugar que ocupa la responsabilidad subjetiva del analizante con respecto a su padecer.
El saber sobre lo que no está funcionando bien para cada sujeto, está dado por el saber inconsciente del analizante, el cual será leído por el analista al hacerse presente en la relación transferencial que realice en la sesión; así articulado en el discurso del paciente, su síntoma (baja autoestima, pérdida de vínculos, crisis de vida, depresión, agresión, duelos, etc), inhibiciones y/o angustias son por excelencia la oportunidad de resolver el conflicto que se presenta y con ello, tramitar un cambio de posición del sujeto ante su propio sufrimiento psíquico. Ya que al comprender la raíz de lo que nos sucede, de dónde viene, qué lo ha provocado y cómo estamos involucrados, podemos elegir con mayores recursos una opción que no sea devastadora a nivel emocional.
               
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